sábado, 20 de junio de 2015

Danza charquense destaca en el ámbito cultural estatal

La Danza Huachichil Chichimeca, dirigida por su fundador, Eusebio García Eufrasio, Don Chis, representó a Charcas en el Primer Encuentro Intercultural Estatal de Danza Folklórica y Música, organizada por la Universidad Intercultural de San Luis Potosí, lo que tuvo lugar recientemente en el Parque Tangamanga Uno, de la capital potosina.
La doctora Aurora Orduño Correa, rectora de dicha institución educativa estatal, antes de la demostración de la Danza de Charcas, leyó una reseña sobre la veneración que los miembros de este lugar y el pueblo en general, profesan a la Virgen del Rosario, particularmente en sus fiestas anuales, del 31 de agosto al 08 de septiembre.
También precisó que Don Chis resulta toda una leyenda en materia de danzas regionales/religiosas, como lo prueba el hecho de que en el año 2014 las autoridades municipales de Charcas le rindieron en público un reconocimiento a Eusebio García Eufrasio, con motivo de haber cumplido sus 50 años de la fundación de su danza Huachichil Chichimeca.
El evento que se trata, concentró a varias danzas de diferentes rumbos del estado potosino, y la de Charcas volvió a resaltar, con todo y que no se trata de competencia alguna, más bien, fue una exhibición de los distintos rituales con lo que se rinde homenaje religioso al Santo Patrono de cada lugar. Es la danza religiosa, no baile para los mortales.
Otro detalle que merece ser reconocido sin reserva alguna, es el hecho de que la danza de referencia fue y es integrada por mineros y Don Chis también lo fue, sólo que por una enfermedad visual, dejó de laborar, pero en medio de su ceguera sigue dirigiendo su grupo de danza, para lo cual se apoya en su compañeros, y en particular, en su estimada hija Paty.
Por cierto que Don Chis, como mejor se le conoce a Eusebio García Eufrasio, quien en su juventud jugaba billar, hacía chis en la mesa, y de ahí lo de Don Chis, puntualiza que le baila a la Virgen, de ahí su estandarte que lo distingue, pero no le baila a político alguno; tampoco recibe patrimonio de esa familia de políticos, todo lo costean los danzantes.
Fuente: La Razon